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LA ANSIEDAD Y EL YOGA

 

La ansiedad es un fenómeno normal que lleva al conocimiento del propio ser, que moviliza las operaciones defensivas del organismo, es base para el aprendizaje, estimula el desarrollo de la personalidad, motiva el logro de metas y contribuye a mantener un elevado nivel de trabajo y conducta. En exceso, la ansiedad es nociva, maladaptativa, compromete la eficacia y conduce a las enfermedades. En su uso cotidiano el término ansiedad puede significar un ánimo transitorio de tensión (sentimiento), un reflejo de la toma de conciencia de un peligro (miedo), un deseo intenso (anhelo), una respuesta fisiológica ante una demanda (estrés) y un estado de sufrimiento mórbido (trastorno de ansiedad). En el campo de la psiquiatría ha sido motivo de controversia y confusión los términos ansiedad y angustia, estrés y ansiedad, ansiedad y miedo y la utilización en psicopatología del vocablo ansiedad como sentimiento, síntoma, síndrome y enfermedad.

Los diversos tratamientos para hacerla desaparecer no son de lo más efectivo pues es querer tapar algo que necesita salir, muchos de los casos los pacientes son tratados con farmacología y algunas recomendaciones terapéuticas que muy pocos son los que se la pueden costear y la seguridad social no abarca este tipo de terapias.

El yoga y la meditación se han estudiado como posibles métodos para controlar el estrés y aliviar los síntomas de depresión, ansiedad y pánico, esto desde los años setenta. Actualmente estás prácticas han alcanzado gran popularidad.

El yoga puede ayudar a calmar la ansiedad por muchas razones. Funciona como técnica calmante, nos ayuda a relajarnos, conlleva ejercicio físico fuerte, nos enseña a respirar mejor e incluso, si asistimos a clases, nos ayuda a socializar con otras personas.

Existen muchas opciones de yoga, basados en la habilidad física y las preferencias de la persona que lo practica. El tipo de yoga más común se llama Hatha yoga y combina tres elementos: posturas físicas, llamadas asanas, respiración controlada que se combina con las asanas y un corto período de relajación profunda o meditación. Estas características hacen del yoga un aliado excelente para controlar la ansiedad, pues nos lleva a un conocimiento profundo de nuestro propio cuerpo. Controlar las posturas físicas o asanas, no es algo sencillo, debemos realmente concentrarnos y olvidar todo lo que nos angustia, funcionando como una excelente herramienta de distracción. Finalmente la respiración controlada y la relajación profunda, son de los aliados más simples contra la ansiedad.

De acuerdo con un artículo reciente de la universidad de Harvard, los estudios sugieren que la práctica regular de yoga hace que nuestra respuesta al estrés sea más flexible. Ser más flexible ante el estrés es algo positivo en muchos sentidos. Al parecer las personas que tienen una respuesta deficiente ante el estrés son también más sensibles al dolor. Como casi cualquier ejercicio, el yoga también ayuda a liberar endorfinas, las cuales levantan el estado de ánimo.

Al parecer, debido a todas las características anteriores, el yoga puede ser una práctica útil para casi todas las diferentes manifestaciones de ansiedad o trastornos muy relacionados con la misma, como depresión, estrés post traumático, trastorno de pánico y ansiedad generalizada.
A pesar de que en general el yoga es muy seguro, algunos ejercicios pueden ser extenuantes y puede no ser adecuados para todos. En general se recomienda consultar primero con un médico antes de elegir el yoga como una opción de tratamiento, particularmente pacientes con alguna condición médica particular.